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Reinsertados 21 Marzo 2009

Posted by beatrizacha in General.
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En un país donde policía, criminólogos, jueces, fiscales, abogados, y demás, INTERPRETAN  el silencio del detenido más bien como una prueba incriminatoria (si guardo silencio, otorgo, al más puro estilo del refranero, renuncio a “defenderme” de las insinuaciones que hace el madero que me interroga, aunque ese silencio vaya seguido del “quiero un abogado”) lo más rentable, desde luego, es mentir; Miguel Carcaño lo sabe muy bien, y además es un individuo de conducta ejemplar y virtuosa desde un principio (asesinar a su ex novia y amiga) hasta un final (marear la perdiz magistrarlmente con cambios constantes en sus versiones dignas de teleserie del relato de los hechos ocasionando unos millonarios gastos en la búsqueda de Marta del Castillo). Por esa conducta ejemplar, es, no sólo reinsertable, sino incluso, una víctima. Seguro que ahora su padre era un alcóholico maltratador – como contó aquel memo de Barcelona que gustaba de apalear jovencitas inmigrantes en el metro – y su madre una puta. ¡Pobre angelito! Esto empieza a parecerse a una escena de Funny Games.

No lo digo porque sí; es que ahora resulta que el Monstruo de Amstetten se pone a lloriquear como una niñata sin piruleta acordándose de su triste infancia, a ver si así, el tío listo este, se libraba de la cadena perpetua. Si todos los que tienen o han tenido una vida de mierda – o una mierda de vida – se dedicasen a violar a su hija durante 24 años, a matar a sus hijosnietos o a secuestrar, violar y matar niñas de 5 años (como Mari Luz Cortés) sería el fin de la humanidad. Reconozco, sobre eso del fin y de la humanidad y tal, que cada día me da menos pena

Todo el mundo sabe que hay criminales tan horrendos que, no sólo dejan de ser “personas”, sino que no pueden volver a recuperarse: no tienen reinsercción. En los mundos de Yuppi y en EL PAÍS de las Maravillas, Fritzl no tendría sobre sí la cadena perpetua (de la que reconozco “no ser partidaria”) y a los 20 años – como mucho – estaría fuera, paseándose  por la calle como todo hijo de vecino, saliendo en anuncios de Obra Social LaCaixa como exrecluso ejemplar con muchas más oportunidades laborales (con todo esto de las subvenciones) que cualquiera medianamente honrado, jactándose de haber pagado su deuda y pavoneándose con alguna boba a la que, seguramente, le queden dos telediarios.

Mientras ellos se reinsertan, yo me repito:

Rosarios, locos, misóginos, asesinos y perdonados

servido por  beatrizatxa 01 diciembre 2008

Maximino había sido condenado a – tan sólo – dos años de cárcel por amenazas y agresiones a su ex mujer. Maximino había dado con una caritativa hembra – que NO mujer/individua humana, para este señor tan respetable y admirable ; caritativa alma cándida que, por amor al amor, estaba dispuesta a aguantar a un señor – respetable y reinsertable, no olvidar – que cumplía una pantomima de condena (por agresión a su ex mujer…). Como alma de cántaro que era María del Rosario lloraba a la Justicia para que Maxi obtuviese el tercer grado y saliese de la horrible, oscura y cruel prisión cuyos muros la privaban de su gloriosa presencia. Como alma cándida que es la mataron ayer, la mató el amantísimo macho.

Lo razonable en este santísimo sistema judicial es que los señores que pegan, golpean, violan, amenazan, rebajan, vejan, y matan, salgan reinsertados a los dos años de cárcel. Lo “normal” también es que, en vez de rechazo social, obtengan respeto de varios y varias y alguna inocente esté dipuesta a aguantarlos. Uno de Morcín para a menudo por según que bar y, habiendo este amable hombretón, matado a sangre fría, asesinado, a una enfermera a pedradas, goza de la amistad y complicidad de varias camareras que consideran que ya “pagó” su culpa. Es que están “reinsertados”.. ¡Pobrecito Maximiliano, que su ex mujer le había arrebatado su “honor” en vez de tragar como una imbécil!

Maxi estaba muy reinsertado y sobradamente preparado (como todo violento, psicópata, loco, misógino y asesino) para vivir en sociedad, para volver a hacerlo, digo (porque han ustedes de tener en cuenta que Maxi ya había tenido una oportunidad, la cual aprovechó para repartir leñazos). Por eso, porque podía reinsertarse, nada más lograr el tercer grado, mató a la novia – sí sí, la misma que se quejaba ante los jueces de que se tratase a su noviete “de forma más dura que otros presos” (no cuela) – y, después de ir a buscar a la ex (la maldita culpable de que semejante angelito hubiera pasado penas en la cárcel), que no estaba porque se había marchado a la matanza del cerdo (no del cerdo asesino, por desgracia, sino del bicho que se come), fue a buscar a dos vecinos, un matrimonio – pero de los normalitos (que no se pegan, ni nada)-, y tras intentar cargarse a los pobres ancianos (¿?) también intentó agredir al policía.

Con joyas así…

Nada, pero la cosa sigue así: “pego – mato – voy a la cárcel – algunas vecinas se manifiestan por la amiga muerta a la que maté y algunas feministas y feministos inútiles montan un Ministerio de Igualdad igual de inútil, que no me va a castigar porque son muy demócratas ellos, y ellas, y ponen pancartas estúpidas – CADA DÍA SOMOS MÁS – ESTO ES NORMAL, ESTÁ INSTITUCIONALIZADO, ARRAIGADO, es costumbre nacional, como el toreo”.

No es sano para la eutaxia, para el buen orden, de ninguna Nación que el maltrato conyugal (y esto se extiende cada vez más al maltrato durante el noviazgo) sea una costumbre asumida e institucionalizada – me parece que hasta aquí, esto es de sentido común – y, por supuesto, pancarterías y velas el día contra la “Violencia de género” arreglan más bien nada; es más, normalizan e institucionalizan MÁS este tipo de atrocidades.

No es “tolerable” que un individuo de esta calaña salga de la cárcel y vuelva a vivir en sociedad civilizada; la reinserción en estos casos - sirva de ejemplo este desgraciado “daño colateral” de la Justicia – es imposible, por eso, muchos maltratadores hacen muy bien en suicidarse, ahorrándole al blandengue, armonista y ridículo Sistema Judicial Español * el trabajo de aplicarle la Pena debida. Lo debido en este caso sería la aplicación de la Eutanasia Procesal, o la llamada Pena Capital, a esta clase de patéticos personajes (asesinos en primer grado, terroristas, pederastas, violadores en serie, &c.) y no la penosa trampa de “la patología mental” (mentira ad hoc muchas veces utilizada para ir a un cómodo hospital a tallar jarras de plastilina y no a un psiquiátrico para individuos peligrosos “como Dios manda” en el que, más o menos, se controlen y mermen los efectos de tales supuestas enfermedades) ni el cuento de la “buena conducta”, con el que matar a sangre fría, ensañarse, amenazar, violar y demás actos de “buenos ciudadanos” sale gratis. Es más, si estos individuos fuesen un poquito, sólo un poquito, menos despreciables, se suicidarían siendo conscientes de que, no sólo no merecen vivir por tan horrendo y cruento crimen, sino de que no son capaces de cohabitar en una sociedad civilizada.