Ante las elecciones europeas (I) 31 Mayo 2009
Posted by beatrizacha in Opinión, Política.add a comment
A unos días de las Elecciones a la presidencia de la Unión Europea por parte de España ha cerrado Naval Gijón, hoy. Esto debería dar que pensar, al menos a los votantes asturianos, sobre su “elección” del domingo que viene. Habermas y su séquito deberían estar contentos, ya que al fín se ha dejado en la calle a unos cuantos obreros españoles para emplear a obreros del Este… ¿O debería decir “explotar”? Por que, de hecho, con Unión o sin Unión Europea en los países del Este los sueldos del obrero son tan míseros que, sólo con la maña que tienen los pobres, pueden vivir de ellos, estirarlos y exprimirlos.Pero el ideólgo de la UE, Habermas, un rancio neokantiano, afirma que debemos sacrificar nuestros beneficios en pro de “ayudar” a los países recién integrados en la UE, aun cuando esto pudiese llegar a suponer la ruina de una Nación por que las empresas encuentren mano barata y abundante en otra (eso está lejos de “ayudar”, ¿no?), muchas veces creada por intereses vergonzosos (como Kosovo), ya que debemos sentirnos ciudadanos de una nación cosmopolita moral (la Unión, nada menos). Esto de cosmopolita, pacíficaa y moral/ética (antes las diferenciaba insistentemente y ahora parece darle igual) me suena más propio de ingénuas y dulces carmelitas que de un ideólogo político como Habermas que, como de ingénuo no tiene nada, es de suponer que habla de mala fe pensando en las subvenciones que la U.E. habría dado a España, Italia, &c. y las cuales, como buen alemán que es, no son de su agrado. Como hoy me dijeron, eso de cosmopolita y moral es sólo “propio de monjas de clausura que viven en la civitas dei y hablan latín”. El elitista y poderoso Habermas pretende, a menudo con chantajeo emocional, obligarnos a involucrarnos como ciudadanos en una ¿nación? que no existe, además de reprochar nuestro pasotismo respecto a la famosa Constitución Europea.
También los Universitarios deberíamos habernos planteado y replanteado si merece la pena rodarles la pelota a los que quieren imponernos el Plan Bolonia, posiblemente referente a la universidad fascista boloñesa, convertida ahora en cúlmen y representación de la sublime Europa. Aunque España tiene muchas más razones que otras naciones para ser considerada Europa, el eje francoalemán nos margina, y además, no sé si habrá muchos más países que presten tan poco respeto y consideración hacia sus Universitarios como hace España. Eso por no entrar a debatir por qué la Universidad Española debería ser un calco de algunas Universidades europeas, y, por tanto, una mera copia de la estadounidense. Esto deja la educación universitaria en manos de las grandes empresas, que serán las que concederán pseudobecas (préstamos que estaremos pagando en mensualidades hasta que nos jubilemos) y las que darán empleo a los estudiantes, lo quepone en peligro seriamente el porvenir de ciertas licenciaturas, como por ejemplo, filosofía, filología clásica, y todas las que no tengan una aparente utilidad en el mercado pletórico.
A nuestros bienamados políticos debería caérseles la cara de vergüenza defendiendo ante nosotros una Europa sublime y armoniosa, metafísica, que no existe, tras la cual hay, nada más y nada menos, el dominio feroz de los caciques del s. XXI, instaurados en los monopolios y en las instituciones. La capitalista y rival de EEUU, Unión Europea, está en manos de grands empresas que ponen en peligro el salario, la vivienda y la comida de muchísimas familias españolas… de la misma manera que la Europa de los pueblos, ese corro de la patata patético, pone en peligro a España y a su eutaxia.
Habermas, está usted coordialmente invitado – que lo sepa – a ir a explicarles sus ideas a los obreros de Naval Gijón que seguro le escuchen de buena gana. También Martha Nussbaum, Pettit, y demás ideólogos. Aunque me temo que decline usted mi invitación: se está muy bien “allá arriba”.
“Nuestra alternativa en Europa es ir a la cola y servir de rompeolas al Tercer Mundo, eligiendo la vía del capitalismo. Sorprende que la izquierda haya apostado por Europa.” (Gustavo Bueno)
Ciencia y Ciencia Política. 7 Enero 2009
Posted by beatrizacha in Política, T.C.C..Tags: ciencia, Política, T.C.C.
2 comments
Expondré de un modo muy breve – tan breve que no hace justicia ni mucho menos a la TCC – y accesible a todo tipo de lectores el concepto de Ciencia y si, a partir de este, podría hablarse con propiedad de “Ciencia Política”desde la Teoría del Cierre Categorial y el Ensayo sobre las categorías de las ciencias políticas de Gustavo Bueno.
¿Qué es “Ciencia”?
Previamente a alcanzar una respuesta a cuestión de si hay o no una ciencia política será necesario esbozar previamente qué sería eso llamado “ciencia” desde los presupuestos materialistas de Gustavo Bueno. Comencemos explicando que su punto de arranque presupone cuatro acepciones históricas del concepto de ciencia:
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Un “saber hacer”, tanto agere como facere, encarnaría la definición previamente a Aristóteles
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La Ciencia sería definida por Aristóteles – y también durante todo el medievo e incluso en la modernidad incluyéndose así bajo el rótulo de “ciencia” disciplinas como la teología, la mariología, &c. – como un sistema de proposiciones derivados de principios
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Tras el desarrollo de la física moderna la ciencia consistirá más bien en la articulación positiva de contenidos según el método de observación y experimentación aplicado sobre campos naturales. Nos centraremos en esta acepción.
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A partir del s. XX existirán múltiples intentos de hacer ciencia partiendo de los contenidos sociales.
Existe una pluralidad de ciencias categoriales y no una ciencia unívoca, enlazando esto con la necesidad de atenerse a dos principios básicos en el análisis de las totalidades corpóreas: el principio de individuación y el principio de unidad.
A partir de eso se dibuja una teoría de la ciencia donde pueda existir una gnoseología y una idea de ciencia dialécticamente razonada, asumiento también un listado de familias de teorías de la ciencia según traten la materia (lo que procede del campo a investigar) y la forma en la que esa materia se organiza y plasma, que son el descripcionismo – concepción de verdad como aletheia –, el teoreticismo – verdad como coherencia –, el adecuacionismo – verdad como correspondencia – y el materialismo gnoseológico que trata la verdad como identidad sintética.
Las ciencias no sería simplemente la descripción de hechos empíricos absolutos ni lo resultante de modelos lógicos a priori elaborados, ni ambas cosas unidas, sino construcciones holóticas cuyas partes formales se unen conectivamente y establecen círculos de concatenación operatoria a medida que los elementos comprometidos en cada campo se van entretejiendo. Por tanto, además de tener en cuenta observaciones, proposiciones, enunciados científicos &c., es necesario pretar atención a los sujetos operatorios implicados, los laboratorios, aparatos y materiales, las condiciones y contexto político-social…en torno a lo cual la ciencia organiza y reorganiza constantemente sus materiales dentro de un espacio gnoseológico que se erige sobre sus partes formales articulándose sobre 3 ejes y 9 figuras:
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EJE SINTÁCTICO |
Términos |
Relaciones |
Operaciones |
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EJE SEMÁNTICO |
Referencias fisicalistas |
Fenómenos |
Estructuras esenciales |
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EJE PRAGMÁTICO |
Autologismos |
Dialogismos |
Normas |
La Verdad como Identidad Sintética resulta de un sistema de operaciones en el que confluyen varios cursos operatorios a partir de un racimo de teoremas que puede propagarse conformando un espacio inmanente que configure un circuito procesual impersonal: «Sin el sujeto la identidad no se produciría, pero la identidad no esta en el sujeto sino en las cosas hechas por el sujeto.».[verum est factum en ESTE caso]
La dificultad que encontramos en las ciencias humanas para denominarlas tal es su incapacidad para neutralizar el sujeto gnoseológico; resulta que este sujeto gnoseológico, en tanto humano, se mueve como sujeto cognoscente en el plano de los fenómenos, como sujeto dialógico en el plano pragmático y como sujeto operatorio (he ahí la dificultad) en el plano sintáctico. Otra dificultad es que las operaciones de análisis y síntesis en las que está involucrado ese sujeto como sujeto operatorio que no puede dejar de ser son fenoménico-apotéticas y las ciencias tan sólo cierran cuando las relaciones fenoménicas son físico-contiguas. Lo verdaderamente problemático, entonces, es que los humanos forman parte de los campos como sujetos gnoseológicos y como sujetos temáticos, así que es imposible una segregación del sujeto operatorio, y por tanto no logran el estado óptimo de cientificidad, suficiente para considerarlas ciencias positivas. Sin embargo, sí tienes algo de científicas, y su característica es el doble plano en el que se mueven (pero no pueden desprenderse):
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Alfa operatorio: regressus de los fenómenos a las estructuras-esencias
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Beta operatorio: produce una “identidad metodológica entre el sujeto temático y el sujeto gnoseológico”.
Podríamos pues comenzar por decir que la institucionalidad académica de la licenciatura de Ciencias Políticas se propagó a partir de su asunción del patrón del paradigma de las ciencias naturales de forma “popperiana”: obervar, verificar y obtener ratificaciones experimentales posibles de falsar. Pero rápido se ven los problemas de categoricidad que implica, sobre todo en el campo (las ciencias no tienen objeto, sino campo, o “conjunto de elementos enclasados y relacionados para realizar operaciones entre ellos y componer términos”), porque no resultan nada claras las respuestas a cómo se identifican los términos del plano sintácticos (¿clases, Estados,…?) y decidir tal cosa implica una toma de postura ideológica. El cierre categorial en la “Ciencia Política” es imposible, no tanto una clasificación de los “saberes políticos”:
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Adquiridos por experiencia
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En fase empírica: sociología, historia y antropología política
- En fase doctrinal: p.e. Derecho político
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Filosofía Política




