Putas

Publicado: 20 diciembre 2009 en General

A (casi) ninguna mujer le gusta, ni siquiera a las ejercientes; a muchos varones tampoco les gusta, aunque a la inmensa mayoría no les disgusta demasiado, a juzgar por la “salud” de la que goza el oficio, por llamarlo de alguna manera. Pero desde muy pequeños aprendemos que las cosas que no nos gusta hacer, ver o oir no desaparecen cerrando los ojos. La situación de absoluto desamparo que sufren la mayoría de las prostitutas debería ser abordada seriamente por cualquier gobierno que se precie. No estoy de acuerdo con la afirmación de que la mayoría estén desamparadas por el mero hecho de estar obligadas a ejercer; ni mucho menos.. porque si dejamos de taparnos los ojos ante el problema vemos que las mujeres que ejercen la prostitución lo hacen, en su inmensa mayoría, voluntariamente; eso no implica que, de hecho, sí existan señoritas que no se han metido en ese fango por amor al arte, al sexo o al dinero (fundamentalmente, al dinero).

La prostituta – no sólo la de la calle, sino también una costosa Escort si tiene un agente por encima – ejerce en un clima hostil y violento para ella, no sólo de cara a los clientes (supongo que serán muchos los que traten a la “puta” como un infraser) sino de cara al proxeneta (el chulo, la madamme o la agente llevan, en caso más ventajoso, un 40% de las ganancias de la chica o del chico). Regular, siempre y cuando sea sinónimo de “legalizar” y no de “esconder lo feo”, podría posibilitar una organización de las prostituas en comunidades autogestionadas, sin necesitar al proxeneta para velar por su seguridad y dejar al descubierto de forma mucho más sencilla la economía sumergida y la delincuencia macabra que se esconde detrás de este ejercicio. Esa persona que se dedica a la prostitución necesita de ese proxeneta porque le proporciona seguridad en una situación obviamente peligrosa

Desde luego “regular” la prostitución no consiste, así como así, en acotar ciertas zonas callejeras o en ocultarse en locales; eso es lo que yo llamo “esconder los problemas”, lo feo y lo que, evidentemente, no nos gusta. Prohibir la prostitución no acabaría con ella, ni mucho menos; es más, los profesionales del sexo se encontrarían en una situación aun peor de la hipócrita situación actual en España , y eso es agravar el problema más aun y dejar a las/os prostituas/os completamente desamparados

[CONTINUARÁ…]

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