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La A.M.A.L., la FIdA, el bus y demás perlas.

La AMAL (Asociación Madrileña de Ateos y Librepensadores, atentos  a la autodenominación para empezar) quiere lanzarse en representación de todos nosotros – me refiero a todos los ateos – alquilando un bus al estilo londinense en el que se exclama: “Problablemente Dios no existe; deja de preocuparte y disfruta de la vida”. El objetivo, según Albert Riba, fundador de la AMAL es hacer el ateísmo más visible y promover “que la gente piense para que no tome las decisiones por costumbre sino después de reflexionar, porque cada uno tiene derecho a pensar lo que quiera”. Aludiendo a las manifestaciones de la Iglesia Católica en pro de la familia añaden “Ya es hora de que los ateos nos hagamos más visibles” reclamando donativos a una cuenta en La Caixa para “colocar dos grandes anuncios en la Plaza de Colón con el susodicho lema, tan grandes como lo que montan los obispos”.

En realidad esta actitud pánfila y panfletera no hace mayor daño a los creyentes – y de hecho, no se por qué nadie habría de pretender tal cosa – sino que deja en muy mal lugar a los ateos. La conducta obsesiva recurrente del ateísmo grosero y canalla se centra en la descalificación y persecuión contínua al Catolicismo, persecución excesiva y acrítica, arraigada más bien en motivos personales de índole psicológico y con unas críticas pueriles  basadas en ideologías irracionales e individualistas que, sinceramente, son agotadoras. Cosas curiosas del ateísmo canalla y el ateísmo grosero son, por ejemplo, cargar sus misiles en contra de la Iglesia Católica y olvidarse de los homosexuales ahorcados y la adúlteras lapidadas en el Islam; también es curiosa su moral claramente capitalista y neoliberal. De hecho, son muchos los ateos canallas que lejos de situarse en corrientes de la izquierda (normalmente éstos se caracterizarían por su grosería descarada y por su adhesión al movimiento anaquista) se sitúan en el liberalismo radical, y desde ahí propugnan un libertinaje (los placeres siempre liderando la Libertad: gula, lujuria, pereza) que no podrían practicar de ser creyentes. Es más, ni siquiera son ateos. En común está la irritable ya recurrencia a la metafísica idea de “Libertad”.

Este recurrencia a la Idea de Libertad se plasma bien en el propio nombre de la asociación que ha tomado la iniciativa: … Ateos y librepensadores. No sé bien qué es un pensador, porque hasta donde yo creía pensar es una actividad que todos los homo sapiens sapiens realizamos a cabo queramos o no. No soy capaz de imaginarme quién es un “pensador” porque no soy capaz de imaginarme quién no es un pensador. Tampoco hay una aclaración sobre “Libre”. Dado el hecho de que están inmersos en una cultura determinada que viene conformando su conciencia su pensamiento tiene una “libertad” más bien limitada al orden en el cual desarrollan los pensamientos y a una serie de opciones que ya les vienen dadas y que, como mucho, pueden ampliar y colaborar – o no- en la Historia de la Ciencia, de la Filosofía, de la Historia, de la encuadernación en tapas de cartón…  Tampoco entiendo por qué privan a los católicos (todas las demás religiones les resultan bellísimas, suele ser un denominador común) de su libertad; ya que promulgan tal Libertad metafísica (una esencia megárica sin consecuencias en términos de responsabilidades) como un derecho inalienable  para todos los ciudadanos me parece una medida hitleriana negarles a los católicos con DNI y Declaración de la Renta su status de ciudadanos. Dejando de un lado la sorna, Libertad está sin definir; sería una tarea importante a llevar a cabo antes de lanzar la lengua tan gratuitamente, aunque dudo que quieran abarcarla con tanta vida de la que disfrutar y tamaña falta de preocupaciones


“Problablemente Dios no existe; deja de preocuparte y disfruta de la vida”.

¿Problamente Dios no existe?

Como Materialista niego desde ya la existencia o posibilidad de existencia de sustancias vivientes incorpóreas. Dios ni existe, ni puede existir; esto es ateísmo.

Los “ateos librepensadores” resultan ser agnósticos (cosa que era de esperar ante semejantes chorradas), se quedan con la duda. Si Dios problamente no existe, problablemente sí existe. ¿Existe o no existe? Dado que también admiten la posibilidad de que exista tendría que dejar desde ahora de dirigirme a ellos como “ateos”, porque sencillamente no lo son; y dada esta posibilidad y esta creencia bastante más vergonzante, irracional e indecisa que la creencia firme en la Santísima Trinidad les recomiendo, desde ya, convertirse al catolicismo apostólico y romano (por creer en algo bastante más racional que al menos ya deberían conocer) porque si Dios no existe te mueres y fín de la historia, pero si existe y vas por ahí montando en autobuses tan ridículos cuando te mueras vas a tener que explicárselo.

¿Deja de preocuparte?

Los “ateos teístas” son tan felices y han alcanzado tal grado de perfección – son como Dios, para entenderse – que ahora resulta que, como no creen en este tipo – en Yavhé, porque Al-Lâh viene a ser más “respetable”, más poético, más cool –  no tienen preocupaciones. Si te van a sacar del piso a leñazos, si no llegas a fin de mes, si tienes un tumor mortal, súbete al bus y deja de preocuparte.

¿Disfruta de la vida?

Esta es mi parte favorita.Volvemos atrás y repetimos lo tocante a “deja de preocuparte”, pero ahora vamos a ver cómo detrás de todo este bochorno está la ideología emanada y suministrada del mercado pletórico; el consumidor de bienes (de ropa, de comida, de culto o de ateísmo, de ocio) satisfecho, individualista y hedonista se vanagloria y se jacta de su condición de marioneta capitalista (lo peor es que en la gran mayoría de las ocasiones ni siquiera lo reconocen). Un capitalista, repito, creado por la ideología liberalista que elimina la holización de los valores éticos; vuelvo a decirlo: hedonismo individualista, grosero y vulgar, un producto de consumo, un producto de mercado. Se olvida el colectivo y la sociedad española en su proceso de “ateización” se protestantiza y se apunta a la ideología liberal de la cual, por supuesto, también bebe a litros el socialfascismo (la socialdemocracia). Está claro, y cada vez en mayor medida, que en España no hay comunistas: hay socialdemócratas antisistema (socialfascistas, al fín y al cabo). Eso, como mucho. Además, esta nematología está bien respaldada (y subvencionada) por las Instituciones.

Desde luego, cuando Marx se refería a la religión como opio del pueblo – ahora hay otros opios más potentes y cuya venta y consumo requiere un esfuerzo muchísimo menor, ahí es donde está el quid – no lo hacía con la intención de que los sujetos se individualizaran en el mercado pletórico y derivasen al anarquismo-capitalista del placer; en su mente no estaba aquello de vicios privados-virtudes públicas. Marx no hablaba de “felicidad”, de “disfrutar de la vida” (¿cómo? ¿cuándo? ¿dónde?), de “no preocuparse” (era un hombre muy preocupado; de hecho le preocupaba que la religión que los proletarios se suministraran a sí mismos para hacer más llevadera su existencia les alejase de grandes e importantes preocupaciones; igualmente Lenin: la religión-opio suministrada al proletariado por la burguesía “despreocupaba” a los proletarios y les alejaba de la Revolución). Desde luego cualquier marxista debería huir del ateísmo canalla, por coherencia, y del ateísmo grosero, por decencia; aun concediendo lo que yo he puesto bien en duda, a saber, que fueran ateos.

Retórica de la felicidad rematada con frases espiritualistas, chistes – sobre todo gráficos – que no tienen gracia alguna o argumentos de analfabetos funcionales es todo lo que estos “ateos” han podido aportarme. Lo del bus ya es el colmo de la estupidez. Sólo queda preguntarles si están de guasa.

Es gran verdad aquello que decía Cherteston: “Cuando uno deja de creer en Dios enseguida cree en cualquier cosa”. Estudiemos,no sea que nos acabe sucediendo lo mismo