Posts etiquetados ‘Política’

Este texto se escribió en 2007; creo que, como “visionaria”, he acertado en algo.

Ref:                   Habermas: El Occidente escindido, Ed. Trotta

EL 15 DE FEREBRO, o lo que une a los europeos

(Análisis firmado en común por J. Derridá y Jürgen Habermas)

Según ambos firmantes se hace urgente una transformación efectiva del derecho internacional y sus instituciones, concretamente, la ONU, fuera de todo eurocentrismo aplicando una praxis nueva y una distribución distinta de los poderes estatales dentro de la Tradición Neokantiana.

¿Qué dice Habermas? Partamos de una distinción preliminar: la diferencia estratégica de justificación de la Europa Continental (de tradición cosmopolitista kantiana) y la de las potencias anglosajonas (de tradición nacionalista liberal de Stuart Mill); a partir de esto, contemplemos la escisión europea.Habermas afirma que la esfera pública europea nació el día en el que Aznar invitó a los países partidarios de la guerra en Europa a manifestar su leadtad a la administración Bush a espaldas del resto de la Unión Europea, el 15 de Febrero de 2003, cuando, simultáneamente, se celebraron multitudinarias manifestaciones en Londes, Roma, Madrid, Barcelona, Belín y París que no lograron frenar la operación logística del despliegue militar. No sólo se actuó al margen de la Unión Europea sino, y ahí estriba la mayor gravedad, al margen de la opinión, manipulada o no, de los votantes y la ciudadanía, haciendo que los europeos se concienciaran del tremendo fracaso de su política exterior común, para lo cual se dotó en la Constitución Europea (ya votada, aun no cuando Habermas escribe) de un ministro europeo de asuntos exteriores (por cierto, que no sirvió de nada). Política ésta que habría de ser comunitaria en materias de exterior, seguridad y defensa, surgiendo de ahí – deseo de Habermas – una “fuerza de atracción” de la que ninguna nación miembro podría sustraerse porque no puede haber separatismos (por el propio interés ya de los países). Para empezar, tengamos en cuenta que Habermas considera que la guerra de Irak fue ilegal, el despliegue armamentístico fue ilegítimo: primero, porque la situación no justificaba la apelación al derecho de legítima defensa contra un ataque inminente o actual; segundo, porque no había tal resolución del Consejo de Seguridad que autorizase la intervención . Y una guerra, según Habermas, si es ilegal, entonces es ilegítima, independientemente de que la intención que se pretende conseguir con el éxito traducido en victoria sea normativamente deseable: es legítima la lucha contra el terrorismo para garantizar los derechos civiles garantizados por las Constituciones Occidentales, y esto se conseguiría mediante la actuación de redes internacionales, servicios secretos, rastreo de conexiones logísticas, &c. pero no mediante una guerra contra una Nación efectiva, ya que el terrorismo islámico ejerce una violencia no-estatal (¿o debería Habermas replantearse tal consideración y decir interestatal e imperialista?)

El problema es que Europa, la Unión Europea (no la unidad geográfica), no será una suerte de “Estado Federal” plurinacional, sino un Imperio depredador constituído frente a la Unión Soviética y frente a Estados Unidos, en torno al eje Franco-alemán, que cobra realidad efectiva. Pero las Naciones Históricas que lo forman se han unido en la U.E. bajo circunstancias muy diferentes a las que propiciaron la formación de EEUU (que no fue un “cúmulo” de naciones históricas); además, es necesario tener en cuenta, frente a todo idealismo, la incompatibilidad histórica de antiguas superpotencias imperiales y enemigas y la incompatibilidad lingüística de Europa. Europa no es una circunscripción política con antecedentes reales sino una región geográfica cuya coalición responde a fines prácticos ligados a la ONU, a un enriquecimiento económico,&c. pero no a aspiraciones “fraternales” y revolucionarias, por no hablar de extravangantes sugerencias de expandir ese imperio depredador hacia Naciones constituidas – y enemigas de las actualmente conformadoras de la UE – que ya nada tienen que ver con el pretendido marco idealista neokantiano de La paz perpétua y la Europa de los pueblos y Naciones (añadiríamos la dificultad de la indefinición de “pueblo” y “nación” en esta fórmula tan usada). No es sino una forma de intento de enfrentamiento contra el Imperio Estadounidense; enfrentamiento que se da por victorioso, tanto bélicamente como económicamente (el hecho de que el valor del € se sitúe por encima del valor del $ es motivo de autocomplacencia y exaltación tanto por los políticos de turno como por los medios de comunicación que, evidentemente, dependen de los anteriores), de modo que existiría una dialéctica de Estados – conflictiva – tanto en la intimidad de la UE como una dialéctica de Imperios – violenta – dada ahora a escala de sus relaciones con EEUU.

Que Habermas defiende la formación de un futuro Imperio Europeo (eso sí, con un valor normativo-moral “mejor”, desde sus presupuestos, que EEUU) es evidente cuando dice: «A nivel internacional y en el marco de la ONU, Europa debe poner su peso en la balanza para equilibrar el unilateralismo hegemónico de Estados Unidos» (Habermas, Ibid.p.48), y sin embargo reconoce que «la política de una ulterior amplicación de la UE choca hoy con los límites de los medios de gestión administrativa» . Son los cuidadanos los que deben manifestar su deseo de un espacio de libre competencia y una voluntad común una vez agotado el angosto proyecto de espacio euro económico y monetario. Así debe configurarse una «identidad europea», que haga ser conscientes de un «destino político común» (no dice cuál) para impedir que las «minorías derrotadas» obstruyan la voluntad de la mayoría (¿qué minorías han sido derrotadas y dónde?), considerando a los ciudadanos de otra nación de la UE como “uno de los nuestros” (se podría percibir una concepción particularista que evitaremos considerar).

Habermas da por supuesto una futura relación pacífica y armoniosa entre las naciones de todo Occidente, es decir, entre el Imperio Europeo y el Imperio Norteamericano, Canadá o Australia basándose en la racionalidad natural del Ser Humano , en un supuesto perfil espiritual que – a nuestro juicio y a ojos de la Historia – es “mucho suponer” porque ¿por qué iba a llevar la racionalidad del animal humano a la paz definitiva y a la alianza fraternal si es precisamente esa racionalidad la que, en un impulso o bien de defensa – normalmente preventiva – o bien de obtención de beneficios, da pie a una guerra, (da igual si por petróleo o por plátanos) y si toda la Historia Universal narra guerras y larguísimos conflictos con tal excelencia geoestratégica que sería necedad dudar de la capacidad racional de los individios que las llevaron a cabo? La guerra implica una planificación exhaustiva de los objetivos. Sería una absurdo y necio dudar de los méritos como estratega de Carlo Magno, si bien la violencia visceral o “pasional” ya no tiene un componente deliberativo (utilizando el lenguaje de Habermas), pero desde luego la guerra sí consta de tal deliberación. Aunque cuenta con la realidad de facto de la conciencia nacional (lenguas, literatura e historia) juzga como negativo, excluyente y exagüe el nacionalismo mientras que no implique un reconocimiento y admiración de las diferencias, que sería un rasgo a buscar en tal identidad común. Esa identidad nacería a la luz de la esfera pública como algo ya “construído”, siendo arbitrario sólo si fuese un constructo voluntarista, pero no una voluntad éticopolítica que se hace valer en la hermeneútica de los procesos de autocomprensión. Discrimina como formadoras de identidad, así, a las experiencias históricas de cada Nación Política particular

La UE es una forma de gobernar más allá del Estado Nacional, el cual tendría que relegarse a una posición defensiva (o puede que ni eso) y ceder su soberanía a Alemania, y un modelo para el mundo como Estados de Bienestar que “domestican” el capitalismo sin renunciar ni al libre mercado ni a la justicia social. Esto se debería a la sensibilidad y preferencia por la Ilustración (caracterización de signo claramente maniqueo), por una actitud optimista con respecto a los progresos técnicos, un orden internacional multilateral y regulado jurídicamente que se asocia a una política interior en el marco de una ONU reformada: es digno de celebrar la caída de Sadam pero no la vulneración del derecho internacional que ha supuesto la guerra de Irak. Como ilustrados que son los europeístas se contempla con recelo la injerencia entre política y religión en una sociedad secularizada en la que existe una “privatización de la fe” (la religión – y esto es algo que a menudo se olvida – no es algo íntimo y privado sino que trasciende a todos los ámbitos de la vida del individuo y a todas sus decisiones y por tanto ni es privado ni debe pretenderse que lo sea, es más, ni siquiera es posible, y aun menos cuando los templos son bien visibles y físicos), además, tal privatización de la fe traería consigo una invasión de creyentes vergonzantes (pero creyentes) cuyos actos, decisiones, &c. se mantendrían en el secreto, pero seguirían afectándonos a los demás, pero, ahora sí, sin posibilidad alguna de intervenir. La valoración política de las ideologías en competencia y la modernización capitalista «fomenta dudas» o «sensibilidad de los ciudadnos hacia las paradojas del progreso». Por otro lado, y en esta línea de pensamiento armonista, la ciudadanía pretende limitar al ejército estatal, restringirlo en sus funciones a escala global de los márgenes de acción soberana. Este abandono del eurocentrismo alimenta una esperanza kantiana para una política interior mundial.

También puedes ver:

Zafarrancho, Programa 12: “Contra Europa”

Listado de artículos sobre la UE en Izquierda Hispánica

España y la lengua española y su disolución en Europa

Fuente: Izquierda Hispánica.

Un militar del Movimiento Islámico en maniobras rutinarias

Un militar del Movimiento Islámico en maniobras rutinarias

a guerra es un asunto clásico de la filosofía, así como su correlato, la Paz. Guerra se ha convertido en una palabra maldita, hasta el punto de que Defensa parece borrar ese carácter; sin embargo, analizando la Historia Universal no ha habido ni un año en el que no hubiera habida alguna guerra, de consecuencias más o menos funestas.
¿Cómo se lleva a cabo una guerra dentro de la Paz universal? La guerra dentro de la paz perpétua es un sinsentido, idealista y voluntarista; la ONU, desde sus perspectivas neokantianas, vende humo . La paz es la paz de la victoria; eso tampoco implica que los hombres por naturaleza quieran la guerra, sino que esta es un resultado de las relaciones políticas. La tan conveniente fórmula “No a la guerra”, muy apropiada y sugerente dentro de la economía de plétora mercantil, es de tal generalidad que resulta vacía, sin contenido

La Sociedad de Naciones surgió con la intención de que no hubiese guerras nunca más, pero recurriendo al diálogo no logró evitar la Segunda Guerra Mundial. La Declaración de los Derechos Humanos es la de los vencedores de esa Segunda Guerra, excepto la Unión Soviética; la asunción de a Declaración de los Derechos Humanos en el año 1948 sobre la que tanta mistica existe hace que resulte puro engaño presentarla como una legislación positiva (en los países islámicos rige también la Declaración de los Derechos Humanos del Islam, basada en la Sharía, firmada por 50 países, que a su vez han firmado también la declaración de 1948, con la que es incompatible). > Carta de los Derechos Humanos del Islam .

10 – ARTÍCULO DÉCIMO El Islam es la religión indiscutible. No es lícito ejercer ningún tipo de coerción sobre el ser humano, ni aprovecharse de su pobreza o ignorancia, para llevarle a cambiarla por otra distinta, o al ateísmo.

La pax actual, la “pax de la ONU”, y, como es razonable, durará hasta la III Guerra Mundial: siete mil millones de personas, escasez de recursos energéticos, alimenticios, choque de las plataformas continentales, &c. No es descabellado, ni fatalista, ni “dramático” imaginarse que esto podrá acabar – y seguramente acabará – con otra guerra de alcance mundial

Existe una confusión a la hora de tratar con la idea de Guerra. La guerra es un producto de la civilización. Es una realidad antropológica circular, es privativa de los hombres que xige un grado notable de desarrollo político y sólo se da entre sociedades políticas. Una guerra supon armamento, desarrollo científico, tecnología, &c.Para intentar deshacer el embrollo y la confusión en la que nos vemos inmersos a la hora de tratar estas cuestiones acudiremos al libro de Gustavo Bueno, La vuelta a la caverna, terrorismo, guerra y globalización, publicado en 2004. Aquí, el profesor Bueno, distingue entre 5 Géneros de Guerra:

  1. GÉNERO 0= Guerras preestatales, entre tribus. “Protoguerras”. No son propiamente guerras sino más bien luchas avanzadas, más a la escala de peleas de bandas porque la guerra se sitúa a escala política
  2. GÉNERO 1= Situaciones de enfrentamiento de una sociedad estatal con otra, no-estatal, normalmente preestatal. De aquí viene precisamente el propio nombre de guerra. Por ejemplo, las guerras de las Galias. “En latín guerra es bellum. Pero el término actual es de origen germánico, war. Las legiones romanas infiltradas por los bárbaros decían war, que tenía un sentido eufemístico, humorístico. No era la guerra, sino la agarrada. Una pelea de tribus. Vamos al jaleo, que se decía en la guerra civil. Anda jaleo. Así se desdramatizaba. Pero, claro, era un jaleo muy real. Por eso en idiomas de zonas donde no ha habido un Estado no existe la palabra guerra. En los bables de Asturias no existe la palabra guerra. En un idioma preestatal no puede haber la palabra guerra porque no había Estado, luego no había guerra. Había agarradiellas.” Entrevista a Gustavo Bueno
  3. GÉNERO 2= No es el Estado el que ataca a las tribus sino las tribus o la sociedad no-estatal, pre-estatal, la que ataca al Estado.
  4. GÉNERO 3= Guerras entre Estados
  5. GÉNERO 4= Tipo especial: Guerras Civiles, guerras producidas dentro de un mismo Estado.

La confusión es la gran mayoría de las veces interesada; las llamadasGuerras Semínolas, que en la Historiografía Americana son tratadas como guerras,en realidad son labores de exterminio de los Indios; suponer que hay un ejército de indios de igual poderío que los colonos norteamericanos es de una generosidad notable… Esta serie de labores de exterminio no pueden considerarse guerra, con la salvedad de la I Guerra Semínola, en realidad, sí se puede interpretar como guerra, porque se trata de una disputa territorial entre el Imperio Británico y el Imperio Español.

La guerra tiene que ver con el criterio que impone la constitución-esencial del Estado, primero en forma de jefatura, de reino, de imperio,… La esencia del Estado es la conquista y defensa de un territorio frente a otro/s Estado. El criterio de la guerra es el criterio de la expansión territorial del Estado al convertirse en un Imperio, y es entonces cuando hay que ver si operan planteamientos depredadores o generadores. En este sentido, las guerras entre Estados suelen ser guerras territoriales.

El Terrorismo, como la guerra, es también circular: no hay terrorismo de animales ni genocidio de árboles

    Criterios para considerar el terrorismo:1) Desde el punto de vista de la parte activa el terrorismo no es anónimo. El objetivo es aterrorizar a otra parte. Tienen que estar firmados, y se debe saber qué fines tiene 2) Implica violencia, incluso sangre yo posibilidad de sangre 3) No es un acto puntual; tiene que tener una periodicidad imprevisible y aleatoria 4) Complicidad de la parte aterrorizada. Tiene que haber una efectiva aterrorización.

Formalmente, lo que sucede en Gaza no es guerra, no es un Estado independiente; en todo caso sería una guerra del Género 2. Tampoco es guerra civil…¿Es terrorismo? Tampoco. Es un grupo escindido de la autoridad palestina (Hamas) elegidos democraticamente. Así mismo, Hamas es una de las más fieles representaciones del Antiguo Régimen, como vemos en su Carta Fundacional:

Artículo 8) Alá es su meta, el Profeta es su modelo, el Corán su constitución: la Yihad es su senda, y la muerte por Alá es su más alto anhelo.

Artículo 11) El Movimiento de Resistencia Islámica considera que la tierra de Palestina es un Waqf islámico consagrado a las futuras generaciones musulmanas hasta el Día del Juicio. Ni ella, ni ninguna parte de ella, se puede dilapidar; ni a ella, ni a ninguna parte de ella, se puede renunciar. Ni un solo país árabe ni todos los países árabes, ni ningún rey o presidente, ni todos los reyes y presidentes, ni ninguna organización ni todas ellas, sean palestinas o árabes, tienen derecho a hacerlo. Palestina es un territorio Waqf islámico consagrado a las generaciones musulmanas hasta el Día del Juicio. Siendo esto así, ¿quién podría arrogarse el derecho de representar a las generaciones musulmanas hasta el Día del Juicio? Ésta es la ley que rige para la tierra de Palestina en la sharía (ley) islámica, e igualmente para todo territorio que los musulmanes hayan conquistado por la fuerza, porque en los tiempos de las conquistas (islámicas) los musulmanes consagraron aquellos territorios a las generaciones musulmanas hasta el Día del Juicio. Sucedió así: Cuando los jefes de los ejércitos islámicos conquistaron Siria e Iraq, mandaron consultar al Califa de los musulmanes, Omar bin-el-Khatab, acerca de la tierra conquistada: si debían repartirla entre los soldados, o dejarla a sus dueños, o qué. Luego de consultas y debates entre el Califa de los musulmanes, Omar bin-el-Khatab, y compañeros del Profeta, que Alá le bendiga y le dé la salvación, se decidió que la tierra debía dejarse a sus dueños, que podrían beneficiarse de sus frutos. En cuanto a la propiedad real de la tierra y a la tierra misma, debía ser consagrada a las generaciones musulmanas hasta el Día del Juicio. Quienes viven sobre la tierra sólo están ahí para beneficiarse de sus frutos. Este Waqf perdura mientras perduren la tierra y el cielo. Todo procedimiento que contradiga la sharía islámica, en lo que concierne a Palestina, es nulo y sin valor. “Es algo, sí, absolutamente cierto. ¡Glorifica, pues, el nombre de tu Señor, el Grandioso!” (C 56:95-96)

Artículo 13) Las iniciativas, y las llamadas soluciones pacíficas y conferencias internacionales, están en contradicción con los principios del Movimiento de Resistencia Islámica (…) Esas conferencias sólo son maneras de instalar a los infieles en la tierra de los musulmanes en calidad de árbitros. ¿Desde cuándo han hecho justicia los infieles a los creyentes? “Pero los judíos no estarán satisfechos de ti, ni los cristianos tampoco, mientras no sigas su religión. Di: La dirección de Alá es la dirección verdadera. Y ciertamente si sigues sus deseos, después del conocimiento que te ha sido dado, no tendrás protector ni defensor frente a Alá.” (C 2:120) No hay solución para la cuestión palestina si no es a través de la Yihad. Las iniciativas, las propuestas y las conferencias internacionales son todas una pérdida de tiempo y empresas vanas.

Desde luego, nos parece que estos tres artículos resumen con gran precisión la peligrosísima nematología que se encuentra detrás de Hamas. No es sencillo precisar por qué Hamás es o no es un grupo terrorista, y es “terrorismo” más bien la fórmula aceptada internacionalmente para referirse a este grupo faccioso que representa una de las más fieles pinturas de “la derecha de la ultraderecha”; sin embargo, no creemos que Israel, y nos referimos al gobierno de Israel y no a la masacrada y acosada población israelita de la franja de Gaza, esté “aterrorizado” por los teocráticos del Islam.

Una curiosidad de la carta de Hamás es el Artículo 25, en el que advierte no entregarse ni al Occidente Cruzado (vemos que, en efecto, siguen en la Edad Media de modo riguroso) ni al, detestado por el Islam, Oriente Comunista. Es llamativa, desde luego, la iniciativa de partidos de denominación “comunista” (aunque esconden un socialfascismo antisistema, simplemente), a favor de Hamás, con lemas tan irrisorios como “El pueblo unido Hamas será vencido”. Por otro lado, parecen olvidar los fundadores de este Movimiento de Resistencia Islámica que los misiles que lanzan contras Israel son misiles que China vende a Irán (y suponemos que la democracia islamofílica de Zapatero también participa en esto dada aquella noticia que apareció hace días)

La solución al embrollo es más clara de lo que en principio pueda parecer: es preferible para los ideológos confusionistas, felicistas, pacifistas, fundamentalistas democráticos y subvencionados por los gobiernos capitalistas, considerar a Hamás, sencillamente, terrorismo, sin más, sin ningún criterio para justificar tal cosa. ¿Por qué? De considerar a Hamás como el brazo actuante de Irán (uno de ellos), que lo es, la comunidad internacional debería actuar contra Mahmud Ahmadineyad y sus colegas.

Documentación interesante

  1. Carta fundacional de Hamas
  2. Derechos Humanos del Islam
  3. Sobre La vuelta a la caverna… de Gustavo Bueno

Expondré de un modo muy breve – tan breve que no hace justicia ni mucho menos a la TCC – y accesible a todo tipo de lectores el concepto de Ciencia y si, a partir de este, podría hablarse con propiedad de “Ciencia Política”desde la Teoría del Cierre Categorial y el Ensayo sobre las categorías de las ciencias políticas de Gustavo Bueno.

¿Qué es “Ciencia”?

Previamente a alcanzar una respuesta a cuestión de si hay o no una ciencia política será necesario esbozar previamente qué sería eso llamado “ciencia” desde los presupuestos materialistas de Gustavo Bueno. Comencemos explicando que su punto de arranque presupone cuatro acepciones históricas del concepto de ciencia:

  1. Un “saber hacer”, tanto agere como facere, encarnaría la definición previamente a Aristóteles

  2. La Ciencia sería definida por Aristóteles – y también durante todo el medievo e incluso en la modernidad incluyéndose así bajo el rótulo de “ciencia” disciplinas como la teología, la mariología, &c. – como un sistema de proposiciones derivados de principios

  3. Tras el desarrollo de la física moderna la ciencia consistirá más bien en la articulación positiva de contenidos según el método de observación y experimentación aplicado sobre campos naturales. Nos centraremos en esta acepción.

  4. A partir del s. XX existirán múltiples intentos de hacer ciencia partiendo de los contenidos sociales.

Existe una pluralidad de ciencias categoriales y no una ciencia unívoca, enlazando esto con la necesidad de atenerse a dos principios básicos en el análisis de las totalidades corpóreas: el principio de individuación y el principio de unidad.

A partir de eso se dibuja una teoría de la ciencia donde pueda existir una gnoseología y una idea de ciencia dialécticamente razonada, asumiento también un listado de familias de teorías de la ciencia según traten la materia (lo que procede del campo a investigar) y la forma en la que esa materia se organiza y plasma, que son el descripcionismo – concepción de verdad como aletheia –, el teoreticismo – verdad como coherencia –, el adecuacionismo – verdad como correspondencia – y el materialismo gnoseológico que trata la verdad como identidad sintética.

Las ciencias no sería simplemente la descripción de hechos empíricos absolutos ni lo resultante de modelos lógicos a priori elaborados, ni ambas cosas unidas, sino construcciones holóticas cuyas partes formales se unen conectivamente y establecen círculos de concatenación operatoria a medida que los elementos comprometidos en cada campo se van entretejiendo. Por tanto, además de tener en cuenta observaciones, proposiciones, enunciados científicos &c., es necesario pretar atención a los sujetos operatorios implicados, los laboratorios, aparatos y materiales, las condiciones y contexto político-social…en torno a lo cual la ciencia organiza y reorganiza constantemente sus materiales dentro de un espacio gnoseológico que se erige sobre sus partes formales articulándose sobre 3 ejes y 9 figuras:

EJE SINTÁCTICO

Términos

Relaciones

Operaciones

EJE SEMÁNTICO

Referencias fisicalistas

Fenómenos

Estructuras esenciales

EJE PRAGMÁTICO

Autologismos

Dialogismos

Normas

La Verdad como Identidad Sintética resulta de un sistema de operaciones en el que confluyen varios cursos operatorios a partir de un racimo de teoremas que puede propagarse conformando un espacio inmanente que configure un circuito procesual impersonal: «Sin el sujeto la identidad no se produciría, pero la identidad no esta en el sujeto sino en las cosas hechas por el sujeto.».[verum est factum en ESTE caso]

La dificultad que encontramos en las ciencias humanas para denominarlas tal es su incapacidad para neutralizar el sujeto gnoseológico; resulta que este sujeto gnoseológico, en tanto humano, se mueve como sujeto cognoscente en el plano de los fenómenos, como sujeto dialógico en el plano pragmático y como sujeto operatorio (he ahí la dificultad) en el plano sintáctico. Otra dificultad es que las operaciones de análisis y síntesis en las que está involucrado ese sujeto como sujeto operatorio que no puede dejar de ser son fenoménico-apotéticas y las ciencias tan sólo cierran cuando las relaciones fenoménicas son físico-contiguas. Lo verdaderamente problemático, entonces, es que los humanos forman parte de los campos como sujetos gnoseológicos y como sujetos temáticos, así que es imposible una segregación del sujeto operatorio, y por tanto no logran el estado óptimo de cientificidad, suficiente para considerarlas ciencias positivas. Sin embargo, sí tienes algo de científicas, y su característica es el doble plano en el que se mueven (pero no pueden desprenderse):

  • Alfa operatorio: regressus de los fenómenos a las estructuras-esencias

  • Beta operatorio: produce una “identidad metodológica entre el sujeto temático y el sujeto gnoseológico”.

Podríamos pues comenzar por decir que la institucionalidad académica de la licenciatura de Ciencias Políticas se propagó a partir de su asunción del patrón del paradigma de las ciencias naturales de forma “popperiana”: obervar, verificar y obtener ratificaciones experimentales posibles de falsar. Pero rápido se ven los problemas de categoricidad que implica, sobre todo en el campo (las ciencias no tienen objeto, sino campo, o “conjunto de elementos enclasados y relacionados para realizar operaciones entre ellos y componer términos”), porque no resultan nada claras las respuestas a cómo se identifican los términos del plano sintácticos (¿clases, Estados,…?) y decidir tal cosa implica una toma de postura ideológica. El cierre categorial en la “Ciencia Política” es imposible, no tanto una clasificación de los “saberes políticos”:

  • Adquiridos por experiencia

  • En fase empírica: sociología, historia y antropología política

  • En fase doctrinal: p.e. Derecho político

  • Filosofía Política

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