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Expondré de un modo muy breve – tan breve que no hace justicia ni mucho menos a la TCC – y accesible a todo tipo de lectores el concepto de Ciencia y si, a partir de este, podría hablarse con propiedad de “Ciencia Política”desde la Teoría del Cierre Categorial y el Ensayo sobre las categorías de las ciencias políticas de Gustavo Bueno.

¿Qué es “Ciencia”?

Previamente a alcanzar una respuesta a cuestión de si hay o no una ciencia política será necesario esbozar previamente qué sería eso llamado “ciencia” desde los presupuestos materialistas de Gustavo Bueno. Comencemos explicando que su punto de arranque presupone cuatro acepciones históricas del concepto de ciencia:

  1. Un “saber hacer”, tanto agere como facere, encarnaría la definición previamente a Aristóteles

  2. La Ciencia sería definida por Aristóteles – y también durante todo el medievo e incluso en la modernidad incluyéndose así bajo el rótulo de “ciencia” disciplinas como la teología, la mariología, &c. – como un sistema de proposiciones derivados de principios

  3. Tras el desarrollo de la física moderna la ciencia consistirá más bien en la articulación positiva de contenidos según el método de observación y experimentación aplicado sobre campos naturales. Nos centraremos en esta acepción.

  4. A partir del s. XX existirán múltiples intentos de hacer ciencia partiendo de los contenidos sociales.

Existe una pluralidad de ciencias categoriales y no una ciencia unívoca, enlazando esto con la necesidad de atenerse a dos principios básicos en el análisis de las totalidades corpóreas: el principio de individuación y el principio de unidad.

A partir de eso se dibuja una teoría de la ciencia donde pueda existir una gnoseología y una idea de ciencia dialécticamente razonada, asumiento también un listado de familias de teorías de la ciencia según traten la materia (lo que procede del campo a investigar) y la forma en la que esa materia se organiza y plasma, que son el descripcionismo – concepción de verdad como aletheia –, el teoreticismo – verdad como coherencia –, el adecuacionismo – verdad como correspondencia – y el materialismo gnoseológico que trata la verdad como identidad sintética.

Las ciencias no sería simplemente la descripción de hechos empíricos absolutos ni lo resultante de modelos lógicos a priori elaborados, ni ambas cosas unidas, sino construcciones holóticas cuyas partes formales se unen conectivamente y establecen círculos de concatenación operatoria a medida que los elementos comprometidos en cada campo se van entretejiendo. Por tanto, además de tener en cuenta observaciones, proposiciones, enunciados científicos &c., es necesario pretar atención a los sujetos operatorios implicados, los laboratorios, aparatos y materiales, las condiciones y contexto político-social…en torno a lo cual la ciencia organiza y reorganiza constantemente sus materiales dentro de un espacio gnoseológico que se erige sobre sus partes formales articulándose sobre 3 ejes y 9 figuras:

EJE SINTÁCTICO

Términos

Relaciones

Operaciones

EJE SEMÁNTICO

Referencias fisicalistas

Fenómenos

Estructuras esenciales

EJE PRAGMÁTICO

Autologismos

Dialogismos

Normas

La Verdad como Identidad Sintética resulta de un sistema de operaciones en el que confluyen varios cursos operatorios a partir de un racimo de teoremas que puede propagarse conformando un espacio inmanente que configure un circuito procesual impersonal: «Sin el sujeto la identidad no se produciría, pero la identidad no esta en el sujeto sino en las cosas hechas por el sujeto.».[verum est factum en ESTE caso]

La dificultad que encontramos en las ciencias humanas para denominarlas tal es su incapacidad para neutralizar el sujeto gnoseológico; resulta que este sujeto gnoseológico, en tanto humano, se mueve como sujeto cognoscente en el plano de los fenómenos, como sujeto dialógico en el plano pragmático y como sujeto operatorio (he ahí la dificultad) en el plano sintáctico. Otra dificultad es que las operaciones de análisis y síntesis en las que está involucrado ese sujeto como sujeto operatorio que no puede dejar de ser son fenoménico-apotéticas y las ciencias tan sólo cierran cuando las relaciones fenoménicas son físico-contiguas. Lo verdaderamente problemático, entonces, es que los humanos forman parte de los campos como sujetos gnoseológicos y como sujetos temáticos, así que es imposible una segregación del sujeto operatorio, y por tanto no logran el estado óptimo de cientificidad, suficiente para considerarlas ciencias positivas. Sin embargo, sí tienes algo de científicas, y su característica es el doble plano en el que se mueven (pero no pueden desprenderse):

  • Alfa operatorio: regressus de los fenómenos a las estructuras-esencias

  • Beta operatorio: produce una “identidad metodológica entre el sujeto temático y el sujeto gnoseológico”.

Podríamos pues comenzar por decir que la institucionalidad académica de la licenciatura de Ciencias Políticas se propagó a partir de su asunción del patrón del paradigma de las ciencias naturales de forma “popperiana”: obervar, verificar y obtener ratificaciones experimentales posibles de falsar. Pero rápido se ven los problemas de categoricidad que implica, sobre todo en el campo (las ciencias no tienen objeto, sino campo, o “conjunto de elementos enclasados y relacionados para realizar operaciones entre ellos y componer términos”), porque no resultan nada claras las respuestas a cómo se identifican los términos del plano sintácticos (¿clases, Estados,…?) y decidir tal cosa implica una toma de postura ideológica. El cierre categorial en la “Ciencia Política” es imposible, no tanto una clasificación de los “saberes políticos”:

  • Adquiridos por experiencia

  • En fase empírica: sociología, historia y antropología política

  • En fase doctrinal: p.e. Derecho político

  • Filosofía Política

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